Aprendamos más sobre los principales pueblos originarios de nuestro país.
Aymara
La civilización Tiwanaku, que se desarrolló 2.000 años a.C. suele
considerarse como el primer estado aymara. Al momento enfrentar al
imperio incaico, en 1430, el pueblo aymara estaba dividido en varios
estados, situación que fue aprovechada por los invasores. La última
comunidad independiente aymara fue la de Lupakas. Este pueblo se dedica a la agricultura y la ganadería, y se ubica en la región que va desde el lago Titicaca, pasando por los faldeos cordilleranos, hasta el noreste argentino.
En Chile se le puede ver en la Región de Tarapacá y, en menor
proporción, en la Región de Atacama. Los aymara que habitan el Altiplano
crían ovejas, llamas, ganado y alpacas, pero tienen pocos cultivos. Por
su parte, quienes viven en la precordillera han podido desarrollar la
agricultura mediante el antiguo sistema de terrazas, cultivando papas,
cebada y quinoa. Es por eso que los pastores y agricultores intercambian
sus productos entre sí.
Rapa Nui
Rapa Nui es el nombre originario de la Isla de Pascua, lugar mundialmente conocido por los colosales moais,
gigantes de piedra volcánica construidos por los ancestros de este
pueblo. Estas misteriosas esculturas miden en promedio 4 metros de
altura, a excepción del moai Paro, que alcanza los 10 m. Se dejaron de
construir debido a crisis internas originadas por disputas de poder y
escasez de alimentos en la isla. Esta isla triangular tiene volcanes situados en sus tres puntas, el Rano Kau, el Maunga Terevaka y el Poike. Según la tradición local, el primer colonizador de Rapa Nui fue el
antiguo rey Hotu Matua, quien llegó con un grupo de personas desde islas
polinésicas cercanas. Él sería el responsable de fijar la organización
social y las normas legales que rigen su sociedad. Su idioma es llamado
Vananga Rapa Nui, y su escritura ceremonial, Rongo Rongo, ambos
relacionados con la cultura polinésica. A pesar de las variaciones que sufrieron las ceremonias y creencias
ancestrales de este pueblo, los conceptos de Mana y Tapu han persistido
hasta nuestros días. El Mana es la magia o poder sobrenatural y está en manos de los
espíritus y sólo de algunos iniciados. Cualquier objeto puede
contagiarse con esta magia, sobre todo las personas que viven con
hombres poderosos. En la llamada fase expansiva se produjo una inusual devoción
religiosa, relacionada con el culto a los ancestros. En tal período se
llevó a cabo la construcción de unos 300 altares ceremoniales y cerca de
600 moais: el poder de los sacerdotes y de la nobleza se encontraba en
su plenitud. Luego sobrevino la crisis política y la hambruna; a esta
etapa se le llamó fase decadente. Las peticiones de los Rapa Nui a los
dioses, entonces estaban ligadas a la adquisición de alimentos. El culto
al dios Make Make, relacionado con la fertilidad, surge en este
período.
Quechua
Los quechuas son los descendientes de los incas. En
nuestro país ocupan el territorio que va desde Caquena por el norte,
hasta Parinacota por el Sur-Este y Putre por el Oeste, compartiendo con
los aymaras la zona precordillerana y altiplánica. Como en el pasado los quechuas dominaban a los aymaras, tienen muchas características culturales comunes con ellos. Su arribo a Chile data de entre 1443 y 1470, fecha en que alcanzaron a
llegar hasta el río Maipo, bajo el reinado de Tupac Yupanqui. Los idiomas quechua y aymara vienen de una lengua común llamada Quechumara. Los
quechuas han abandonado prácticamente su idioma, pues lo usan sólo para
los rituales religiosos, mientras que para comunicarse usan el aymara. En Chile, actualmente hay alrededor de 3.436 quechuas,
mayoritariamente en la Segunda Región. Se dedican sobre todo al comercio
y la minería, siendo trabajadores asalariados y un porcentaje mucho
menor vive de la agricultura y la caza.
Mapuches
Los mapuches o “gente de la tierra” fueron quienes opusieron una
mayor resistencia a la dominación europea en América. Contribuyó a esto
la ausencia de una autoridad central, ya que los jefes o lonkos estaban
dispersos en el territorio. Asimismo, aunque las comunidades eran autónomas entre sí, respondían como nación a la defensa de su territorio. Sus luchas contra los españoles fueron inmortalizadas en “La Araucana”,
el famoso libro de Alonso de Ercilla. Actualmente constituyen uno de
los pueblos originarios más numerosos, con una población cercana al
medio millón de individuos.
De acuerdo a la cosmovisión mapuche, existe un equilibrio entre
Ngenechen, dios de la vida, la bondad y la creación, y Wekufu, dios de
la muerte y la destrucción, al que atribuyen la llegada de los
españoles. En sus ceremonias incluyen instrumentos musicales como la
trutruca y el kultrún. Su idioma es el mapudungún.
Atacameños
Los Atacameños o likanantai viven en los oasis, valles y quebradas de la
provincia del Loa, en el norte de Chile (II Región). Sus principales
centros ceremoniales son Caspana, Peine, Socaire, San Pedro de Atacama y
Toconao. Ellos provienen de antiguos cazadores y recolectores que se
adaptaron a la zona gracias a las favorables condiciones que ofrecía la
cuenca del río Loa. Esta cultura alcanzó un gran desarrollo en el siglo
XV, antes de la llegada de los incas. Ancestralmente se destacaron en la
metalurgia, alfarería, textilería y técnicas de cultivo de la tierra en
terrazas. Este pueblo, al igual que aymaras y kollas, forjó su
identidad después de la desintegración de Tiwanaku, cuando los pueblos
altiplánicos se dividieron en varios reinos.
Kawéskar
Los kawésqar o alakalufes eran cazadores nómades que se alimentaban de
lobos marinos, nutrias, focas y ballenas, en los fiordos y canales del
extremo sur de nuestro continente. Sus canoas eran muy importantes para
ellos, que recorrían el archipiélago sur de Tierra del Fuego en busca de
su sustento. Eran de baja estatura y muy fuertes de la mitad para
arriba, aunque un poco más débiles de la mitad para abajo, ya que para
remar, cazar, o bucear, necesitaban mayor fuerza en los brazos y el
tronco que en las piernas. Esto los diferencia de los altos cazadores
terrestres de la Patagonia: los aonikenk (tewelches) y de los selknam
(onas), que podían medir hasta dos metros de altura. Sus casas eran
toldos desmontables cubiertos con cuero de lobo marino.
Yagán
Los yaganes vivían en el extremo sur de América, igual que los kawéskar,
en el Estrecho de Magallanes. Para cazar usaban un arpón de casi tres
metros de largo al que adosaban una punta de hueso de pescado dentada,
por uno o ambos lados. Sus flechas tenían punta de piedra, aunque
sustituyeron dicho material con el vidrio en el siglo XVIII. Eran
nómades y vivían de la caza y la pesca. Usaban brazaletes hechos con
cuentas de huesos de aves y conchas; los varones lo usaban sólo en los
tobillos, y las mujeres también en las muñecas. Las mujeres yaganes eran
diestras artesanas y fabricaban cestos, bolsas de cuero y vejigas,
utilizadas como recipientes, además de lazos hechos de barba de ballena.
Diaguita
Casi nada queda hoy día de las tradiciones y la cultura diaguita, ya que
fue rápidamente absorbida por la sociedad criolla hispana. Sun
integrantes eran agricultores y diestros alfareros, y vivieron entre los
siglos VIII y XV d.C. También se dedicaban a la ganadería y al comercio
con los pueblos vecinos. Cultivaban el maíz, la teca, los porotos y la
calabaza. Domesticaron la llama y el guanaco, animales que les fueron
muy útiles en el transporte y la carga para comerciar. Probablemente
llegaron desde el otro lado de la cordillera para establecerse en los
hermosos valles del Norte Chico en Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y
Choapa. Su arte cerámico es muy conocido, destacándose por una bonita
decoración de líneas rectas, en zigzag y con triángulos adosados a una
línea. Generalmente escogían el blanco, rojo y negro para decorar sus
cerámicas.